

La consecuencias del constante y acelerado aumento de las temperaturas debido al cambio climático están a la vuelta de la esquina. Pero mientras el calor beneficiará a los países del norte de Europa, sus consecuencias serán catastróficas para los países mediterráneos. A mediados de este siglo la escasez de agua y las altas temperaturas convertirán a España, Grecia e Italia en zonas desérticas, que además sufrirán una fuerte caída del turismo.